Discectomía, Microdiscectomía

¿Cuánto dura la intervención?: La discectomía clásica suele durar 45-60 minutos, mientras que la microcirugía, al precisar el uso de instrumental óptico y quirúrgico especial, y tener que trabajar en un campo mucho más reducido, suele ocupar más tiempo, rondando las dos horas.

¿Cuánto tiempo tendré que estar ingresado?: En el caso de la discectomía clásica se precisan tres noches de ingreso, pues hace falta recurrir a más analgesia intravenosa y la retirada de los drenajes al segundo día, mientras que en la microcirugía, sólo necesitamos una noche, al requerir menos analgesia y no usar drenaje.


¿Qué medidas o cuidados tendré que tener en cuenta después?: En la cirugía convencional hay que estar encamado hasta retirar el drenaje, mientras que en la microcirugía se puede incorporar el paciente en horas si las molestias lo permiten. Posteriormente, en ambos casos se requieren curas de la herida, retirada de puntos en unos 10-15 días y el uso de una ortesis lumbar o faja durante 3 ó 4 semanas.

¿Tendré que hacer rehabilitación y cuándo?: En la mayoría de los casos no es estrictamente necesaria, aunque se suele recurrir a ella siempre que la herida esté completamente cerrada y a partir de las 3-4 semanas para mejorar el estado de la musculatura, acortar los plazos de la recuperación, mejorar los síntomas y la flexibilidad. El tipo y tiempo de dicha rehabilitación depende del criterio del médico rehabilitador, pero suele oscilar entre 3 y 4 semanas.

¿Se interpone algo en el disco intervertebral?: Este tipo de cirugía consiste básicamente en extirpar un disco que se ha desplazado fuera de su ubicación anatómica y está causando dolor, es decir, consiste en hacer quirúrgicamente lo que la naturaleza y la edad terminan provocando en muchas personas, la destrucción de los discos intervertebrales y la pérdida de sus propiedades, pero que en el caso de los pacientes operados ha sido imposible dejar a su evolución natural a causa del dolor o el daño neurológico que produce el disco herniado. Por tanto, no se interpone nada, quedando restos discales y de anillo fibroso pero sin propiedades mecánicas normales.

¿Qué problemas pueden aparecer a largo plazo?: Lo expuesto anteriormente hace pensar que esta situación puede producir grandes problemas, pero lo cierto es que la pérdida de estas propiedades mecánicas se tolera razonablemente bien, con dolor lumbar ocasional y normalmente tolerable. En el caso que el dolor lumbar residual sea intenso e incapacitante, se puede recurrir en un segundo tiempo a la artrodesis lumbar para evitar movimientos dolorosos. Otro de los problemas que puede ocurrir a largo plazo es la reproducción de la hernia, pues puede formarse nuevo material discal o quedar restos en zonas muy alejadas que no se hayan podido extraer. En este caso también suele requerirse nueva intervención si el dolor es intenso.

He oído hablar de la fibrosis ¿Qué es eso?: La fibrosis es el tejido cicatricial que aparece en la zona quirúrgica, es decir, es la cicatriz interna y es inherente a cualquier cirugía. Durante muchos años, esta complicación ha producido que los resultados empeoren y precisen nuevas intervenciones, sobre todo en personas que reaccionan a una herida con una gran respuesta cicatricial (cicatrices duras o exuberantes) siendo una condición no dependiente de la técnica quirúrgica. Para evitar la fibrosis que ocurre sobre la raíz y la duramadre, se emplean en la actualidad barreras antiadherentes, que son láminas o gel que evitan que se le adhieran los tejidos circundantes y favorezcan la disección en una posible nueva intervención. Las limitaciones de estas barreras es que no se pueden utilizar en los casos de roturas de saco dural y que no influyen sobre las cicatrices o fibrosis que ya están presentes dentro de la raíz, pre o postquirúrgicas, que también pueden producir dolor en la pierna.

¿Podré hacer deporte?: Es bueno hacer deporte después de esta intervención, sobre todo deportes suaves, como la natación. La realización de deportes más agresivos depende de la evolución clínica. Como norma general, no es muy conveniente hacer deportes que exijan grandes requerimientos de la columna lumbar.